lunes, 10 de marzo de 2008

¿POR DÓNDE ES HACIA ARRIBA?

Hace algunos años leí acerca de un piloto de lanchas

de carrera que había sobrevivido recientemente un
accidente en una competencia. Él decía que
había estado
navegando a máxima velocidad cuando su lancha se ladeó
ligeramente y le pegó a una ola a un ángulo peligroso. La
fuerza combinada
de su velocidad y el tamaño y ángulo de
la ola lanzaron a la lancha al aire
dando volteretas. Fue
lanzado de su asiento e impulsado a las profundidades
del mar...
a tal profundidad que de hecho no tenía ni idea de en qué
dirección se hallaba la superficie. Tuvo que permanecer en calma
y esperar
que el efecto flotador de su chaleco salvavidas comenzase
a jalarlo hacia
arriba. Una vez que descubrió por dónde era hacia
arriba, pudo nadar hacia
la superficie.

A veces nos encontramos rodeados de opciones confusas,
tan profundamente
sumergidos en nuestros problemas
como para saber "por dónde es hacia
arriba".

Cuando esto pasa, también nosotros podemos permanecer
en calma, esperando el
gentil golpecito de parte de Dios que
nos jale en la dirección adecuada.
Nuestro "chaleco salvavidas" pudiera ser otros cristianos,
la Escritura, o
alguna otra impresión o guía de parte del
Espíritu de Dios, pero la clave
consiste en reconocer nuestra
dependencia de Dios y en obedecerle.

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